domingo, 10 de mayo de 2009

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Bueno y la vida en la ciudad es casi tan rápida como lo que se demora mi mente en recordar que pasé por ese lugar que no me gusta para nada, visitas pasajeras, como cuando me siento a esperar el próximo tren y en un, dos por tres ya estoy rumbo a mi destino. La emoción al trayecto la doy yo, pero a veces es mejor dejar de soñar despierto y poner los pies bien en la tierra. A veces desearía pasar lo mas desapercibido posible, mas que hoy en día, casi inexistente, pero soy realista y acepto que existo y que la metafísica no es el final para mi vida, por eso quiero vivir pero no tan rápido como mi mente se demora en recordar que pasé por un lugar que no me agrada para nada, para nada.