miércoles, 11 de febrero de 2009

Corre.


Una vez le dije, Hey! toma mi mano y volemos juntos hasta la luna, ella me miro y sonrió de una manera que mi pulso se acelero a tal manera que la presión subió, venas hinchadas, la piel se teñía de un color rojizo, las palabras costaban salir y raspan la garganta, estupefacto miraba su sonrisa y su mirada que de alguna manera me congeló. Le ofrecí las mil maravillas a cambio de una mirada y una sonrisa, para no olvidar jamás que algo me descontrola, con una sonrisa se dibuja una en mi rostro, no es dependencia, es puro descontrol. Algún día recordaremos que alguna vez te dije, Hey toma mi mano y volemos juntos hasta la luna que allá nos espera todo un mundo para los dos, correríamos de la mano a saltitos, saltitos al ritmo del corazón, que se altera con una mirada y una sonrisa.